Terminada la guerra de independencia, expulsados los franceses del suelo patrio, España recibió a su Rey Fernando VII "El Deseado" como lo llamó el pueblo. No duró mucho la alegría de aquellos que habían luchado por defender los derechos al trono de Fernando, pues recién llegado se negó a jurar la constitución de Cádiz, aboliendo las Cortes que se habían creado.
Desde el primer momento, los españoles se dedicaron a destruir todo signo del pasado reinado. Se destruyeron archivos, actas de ayuntamientos, manuscritos, libros de cuentas, banderas, escudos, en fin, todo lo que pudiera recordar a aquel Rey cuyas buenas cualidades y excelentes intenciones se malograron por la forma en que fueron impuestas a la nación. Tal fue la destrucción que pocas cosas se pueden encontrar de ese periodo, casi todas conservadas por particulares, u olvidadas en algún fondo. Se salvó la colección de la Gaceta de Madrid, por la cual conocemos los decretos y leyes que se publicaron, así como los acontecimientos bélicos ocurridos durante la guerra, bajo el punto de vista francés. También se salvó, parte del archivo de la Orden Real, condecoración instituida por el monarca para premiar a aquellos que le prestaron servicios relevantes.
En el Museo Naval de Madrid se encuentra una Bandera que perteneció al 6º Regimiento de Infantería de Línea "Málaga". Hasta hace poco se creía, que esta bandera, fue tomada en la Serranía de Ronda por la Brigada de Infantería de Marina al mando del jefe de Escuadra de la Real Armada, Serrano Valdénebro en 1810. Recientemente se ha publicado una obra, donde se relata que en realidad la bandera fue robada en 1811 del cuartel del Batallón por un sargento que salía de patrulla a Marbella y pensaba desertar. La bandera pasa a manos del jefe de guerrillas Serrano Baldomero. Nada se supo de su paradero, hasta que alguno de sus sucesores la entregó al Deposito Hidrográfico.
En Valladolid se conserva un escudo Real de la época, en piedra, Está situado en la entrada de la iglesia del Monasterio de San Benito el Viejo. Por suerte uno de los documentos que se salvó fue el decreto que hace mención a la creación del escudo Real.
Dicho decreto dice: Don José Napoleón, por la gracia de Dios y de la Constitución del Estado Rey de las Españas y de las Indias. Hemos decretado y decretamos lo siguiente.






